Banco Común de Conocimientos (BCC)

José Alexis Baeza Victoriano

El Banco Común de Conocimientos (BCC) inició con el ánimo de los alumnos del área de mediación intercultural a partir de conocer la experiencia “Escuela Expandida”, llevada a cabo por el colectivo Zemos 98 en un instituto al sur de Sevilla, España:

Gracias al registro en un documental, se conoció el trabajo del colectivo Platoniq que, junto con los alumnos, profesores y director del instituto se esforzaron por generar espacios de participación y retomaron la filosofía de la construcción del conocimiento como un bien común y el intercambio colaborativo entre los alumnos, atrayendo a la comunidad del barrio.

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Para el caso de los alumnos de la Licenciatura en Desarrollo y Gestión Interculturales del Centro Peninsular en Humanidades y en Ciencias Sociales (CEPHCIS) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la intención sería retomar algunos aspectos del experimento con el fin de generar espacios de participación, trabajar cuestiones que afectan a la carrera, así como construir herramientas para la gestión intercultural.

Para llevar a cabo estas actividades, se optó por realizar tres  jornadas de planeación con los alumnos de los tres semestres en curso. Cada viernes a las 12 del mediodía nos reuniríamos al salir de las aulas y la participación sería voluntaria, al mismo tiempo que los asistentes aportarían en primera instancia su interés en el experimento.

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La primera jornada fue una sesión informativa sobre el Banco Común de Conocimientos. ¿Qué es? ¿cómo se lleva cabo? ¿quiénes participan? y ¿cómo  podríamos utilizar este experimento para construir herramientas para la gestión intercultural?

En esta sesión la asistencia fue comprometida. Se logró que algunos compañeros que salían de clase se reuniesen en la jornada. Entre los asistentes se expuso la jornada informativa, se dio el primer registro de los interesados en participar y se expusieron los conocimientos que podrían aportar para el desarrollo de los  talleres.

La sesión duró alrededor de 25 minutos y se concluyó con los primeros acuerdos; se informó de que la próxima sesión se desarrollaría el viernes de la siguiente semana y que nuevamente se abriría la invitación a participar.

La siguiente fase sería organizativa y para ello se necesitaría crear herramientas de planificación. Se optó por facilitar un instrumento para calendarizar las actividades y para ello, en la clase de Instrumentos para la Gestión y Cooperación Intercultural II, nos ocupamos por crear la herramienta. Como resultado se plasmó sobre una cartulina una tabla en la que podríamos registrar de los primeros depósitos de conocimiento y dejarla en el panel informativo de la facultad.

Ya en la segunda jornada se trabajó en recabar los primeros depósitos de conocimiento. Sin embargo, la poca asistencia caracterizó a la sesión. Ante ello se optó por buscar a los compañeros que se encontraban dentro del edificio, principalmente en el aula de cómputo, para solicitar su participación.

Como resultado se logró que algunos compañeros aportasen al trabajo y se materializaron cinco vídeos en los que se registraron los primeros depósitos. En el registro se consideró recabar datos de nombre, actividad, fecha y espacio que se requería para desarrollar los talleres.

En la tercera jornada se tenía la intención de agendar el primer ciclo de talleres piloto. Sin embargo, se careció de la asistencia por parte de los compañeros. A pesar de encontrarnos en el espacio, muchos de los asistentes manifestaron tener prioridad sobre otras actividades en su día, pero al mismo tiempo considerar que era una buena iniciativa.

La estrategia fue entrar a un círculo de conversación que se llevaba a cabo dentro de un aula de clase y dialogar la situación con los compañeros. En la discusión se expresaron distintos aspectos que obstaculizaban el desarrollo de las sesiones tales como el día de desarrollo de las mismas, los horarios y los intereses que tenían la mayoría de los compañeros.

La situación llevó a considerar la planeación de dos talleres piloto con actividades que podrían aportar herramientas en la carrera. Un taller para presentaciones audiovisuales y un taller de redacción. Se propuso que los talleres se realizaran los miércoles, pues algunos compañeros expresaron que sería conveniente, dado los tiempos de clase.

En esa misma discusión se  dieron acuerdos sobre las necesidades que se tienen dentro de la carrera, se discutieron aspectos que englobaron tipos de participación, falta de espacios en la escuela, carencia de tiempos comunes entre grupos para reunirnos y la falta de discusiones intersemestrales.

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Conclusiones:

La experiencia del Banco Común de Conocimientos ha sido una iniciativa para la vinculación, generación de espacios de participación y creación de herramientas para la gestión intercultural. Sin embargo,  las jornadas de planeación han carecido de participación y asistencia de los alumnos de Desarrollo y Gestión Interculturales (#DyGIs).

Algunos aspectos como la distribución y la falta de espacios también ha sido obstáculo para la organización de la comunidad. Otros aspectos como la prioridad que tienen los alumnos en actividades escolares han sido respuesta ante la participación y elaboración de los talleres.

Se encontraron temas que en común interesan a la licenciatura y en los que de manera autogestiva podríamos trabajar, sin embargo la falta de organización y participación entre los alumnos ha sido un factor para el desarrollo del BCC.

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